Una ruta creada conjuntamente con los estudiantes de Tecnología en Gastronomía del Centro de la Innovación, la Agroindustria y el Turismo del Servicio Nacional de Aprendizaje SENA.

domingo, 7 de junio de 2009

Relato de origen y goma por la cocina

El origen de mi cocina

Todo empezó cuando yo tenía yo 10 u 11 años; primero que todo, quiero aclarar que no me gustaba la cocina, me empezó a gustar desde que mi mamá me metía en ella para moler el maíz de las arepas y lavar los platos; ese era el único contacto que tenía con ella.

La primera comida que hice fue un arroz, todo empezó por que mi mamá estaba en la clínica, yo en la casa y me llamó para que le hiciera el arroz; entonces ella me dijo cuanto le echara de arroz, sal, aceite y el tiempo de cocción, en fin, lo que importa es que yo me puse a hacer el arroz y no sólo lo hice, sino que me arriesgué a hacer el almuerzo; al ver tantas cosas que podía hacer con la comida, como me quedaba, como olía, me encantaba y me adueñaba de ella, ya no quería salir de allí, quería quedarme haciendo mas y mas comida. Pero esto no fue lo que mas me gustó, lo mejor fue el momento en que mi familia probó el almuerzo, me felicitaron, me decían que cómo lo había hecho y en ese momento empecé a contar cada paso, por lo que pasó cada producto, cómo se iba convirtiendo en una poesía para la boca y mientras yo contaba mi experiencia con la cocina, mi familia decía que Jaime está cocinado; estaban asombrados.

Poco a poco fui descubriendo que la cocina me desestresaba. Imaginaba, convertía, creaba me iba metiendo mas y mas en ella, y desde ahí, la cocina hace parte de mi vida. Me gusta estar en ella, que me feliciten por lo que hago, y esa es la historia de mi cocina.

Por: Jaime Macias

***

La cocina: una goma que no se calma


Para comenzar les cuento que desde mi niñez siempre me gusto comer mucho y de todo, y me ayudó el hecho de que provenía de una familia muy numerosa, donde se servían grandes porciones en cada una de las llamadas ´´tres curvas``, ya fuera en el desayuno, el almuerzo o la comida, sin dejar de mencionar los algos o meriendas nocturnas.

En mi familia la cocina era algo dominado estrictamente por el sexo femenino, las que cocinaban eran mi abuela, mi mamá y mis tías, mis primas que eran las de menor rango ya daban sus primeros pinos en el campo culinario; razón por la cual en esta etapa de mi vida no tuve ningún contacto con lo que posteriormente seria mi gran pasión.

Así pasó el tiempo y en mi época de adulto viaje hacia Estados Unidos, donde mas por el aspecto laboral que otra cosa, hace unos 5 o 6 años, conseguí empleo como mesero en una casa judía de banquetes y ahí fue mi primera experiencia con alimentos, luego trabajé con musulmanes y griegos; así aprendí un poco sobre la gastronomía de estas culturas tan exóticas para nosotros.

Hace 2 años que comencé a trabajar de lavaplatos en un restaurante colombiano y de a poco me fui adentrando en el área de cocina caliente y parrilla, gracias a Dios los cocineros siempre me dieron la confianza y nunca me privaron de sus conocimientos y estuvieron pendientes de mí para no ir a dañar algún plato o preparación. Este fue mi primer contacto real en una cocina.

Debido a mi ´´goma`` por la cocina me inscribí en el SENA y pude pasar, vamos a ver que me depara el futuro, pero no creo que se me quite lo gomoso.

Por: Pedro Alexander Patiño Taborda

3 comentarios:

  1. ja ja ja ayy pedro en serio te gusta comer de todo? no eso es una novedad para el grupo... je je je

    ResponderEliminar
  2. Lo importante es identificarse con lo que se hace. Contrariamente de pequeño casi nada me gustaba, ni las especias cebollas, pimientos, verduras, nada de frijoles...
    Con el tiempo y la experiencia enfrentando y sacando mi propio almuerzo en épocas de estudio, me di cuenta de lo importante de cocinar y luego empezar a saborear cada ingrediente en cada receta.

    En hora buena por la goma de trabajar y hacer vida en este campo. Felicitaciones

    ResponderEliminar
  3. A mi también me pasó algo parecido a lo de Capricornio, de niño, a pesar de que comía de todo, casi nada me gustaba. Nuevos sabores fueron entrando y quedandose en mi mientras mas vivia, recorría lugares y conocía nuevas personas.

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario